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Security tokens

Security tokens son tokens digitales que, por su naturaleza económica, representan activos de inversión y están sujetos a la regulación del mercado de valores.

A diferencia de los utility y governance tokens, que están destinados principalmente al uso dentro de ecosistemas, los security tokens están vinculados a la expectativa de ganancia financiera, al derecho a ingresos, a participación en beneficios o al valor del negocio.

La característica clave de los security tokens es que su estatus jurídico no viene determinado por su nombre, sino por su naturaleza económica.


Dos clases fundamentalmente distintas de security tokens

Dentro de la criptoeconomía, el término security token se utiliza en dos sentidos relacionados, pero esencialmente distintos.

Valores tokenizados (security tokens clásicos)

En el primer caso, se trata de la representación digital de instrumentos financieros tradicionales:

  • acciones,
  • bonos,
  • participaciones en fondos de inversión,
  • derivados.

Estos tokens son una forma técnica de existencia de valores clásicos trasladados a blockchain.

Ejemplos:

  • acciones tokenizadas de empresas,
  • bonos tokenizados,
  • participaciones digitales en fondos inmobiliarios.

En este caso, el token no crea una nueva realidad económica, sino que simplemente digitaliza derechos financieros ya existentes. Su estatus como valor es evidente desde el inicio.

Tokens de proyectos cripto reconocidos como security por su esencia económica

La segunda y más compleja clase está formada por tokens de proyectos blockchain que formalmente pueden denominarse utility o governance, pero que por su naturaleza económica funcionan como activos de inversión.

Entre estos se encuentran proyectos en los que el token:

  • se vende para captar capital,
  • implica expectativa de revalorización,
  • está vinculado a los ingresos de la plataforma,
  • da derecho a una parte de los beneficios,
  • participa en mecanismos de buyback & burn,
  • se utiliza para obtener ingresos pasivos.

En la práctica, estos tokens se presentan formalmente como utility o governance, pero económicamente funcionan como instrumentos de inversión.

Precisamente esta clase de tokens es la que genera la mayor cantidad de disputas regulatorias, litigios judiciales e inseguridad jurídica.


Dónde está la frontera: naturaleza de inversión frente a utilidad funcional

La frontera clave entre utility y security tokens no viene dada por el nombre, sino por el sentido económico de poseer el token.

Un utility token:

  • se utiliza para acceder a servicios,
  • se consume dentro del ecosistema,
  • su valor viene determinado por su utilidad.

Un security token:

  • se adquiere con expectativa de beneficio,
  • está vinculado a los ingresos del proyecto,
  • se utiliza como instrumento de inversión.

Por lo tanto, si el motivo principal de compra de un token es la expectativa de ganancia financiera, ese token se convierte de hecho en un security, con independencia de su posicionamiento formal.


Howey Test — criterio básico para determinar un security

La herramienta más conocida para determinar la naturaleza de inversión de un token es el Howey Test, formulado por la Corte Suprema de Estados Unidos en 1946.

Un activo se considera un valor si se cumplen simultáneamente las siguientes condiciones:

  1. Existe una inversión de dinero.
  2. La inversión se dirige a una empresa común.
  3. Existe una expectativa de beneficio.
  4. Ese beneficio depende de los esfuerzos de un tercero (el equipo del proyecto).

Si se cumplen los cuatro criterios, el activo se considera un contrato de inversión y, por tanto, un valor.

Aunque el Howey Test fue desarrollado en Estados Unidos, su lógica se utiliza ampliamente en todo el mundo al analizar la naturaleza jurídica de los criptotokens.


Los mayores casos de reclasificación de tokens como security

Telegram Open Network (TON)

En 2018, Telegram recaudó alrededor de 1.700 millones de dólares mediante la venta de tokens Gram. A pesar de que el token se presentó como un elemento utilitario del futuro ecosistema, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) lo consideró un valor no registrado.

El tribunal respaldó la posición del regulador al considerar que:

  • los inversores adquirían los tokens con expectativa de revalorización,
  • el éxito del proyecto dependía por completo del equipo de Telegram.

Como resultado, el proyecto fue cerrado y los fondos se devolvieron a los inversores.

Ripple (XRP)

El prolongado litigio entre la SEC y Ripple giró en torno al estatus del token XRP. El regulador sostenía que XRP se vendía como un activo de inversión.

Este caso puso de manifiesto la dificultad de la calificación jurídica de los tokens, la ambigüedad de la frontera entre utility y security, y la importancia del contexto económico en el uso del token.


La simulación como utility como práctica de mercado

Debido a la estricta regulación del mercado de valores, muchos proyectos intentan clasificar formalmente sus tokens como utility, incluso cuando su modelo económico tiene naturaleza de inversión.

Esto ha dado lugar a una práctica extendida de simulación regulatoria, en la que:

  • el token se declara utility,
  • pero se utiliza como activo de inversión,
  • y el marketing se construye alrededor de la expectativa de subida de precio.

Esta práctica genera riesgos jurídicos, aumenta la probabilidad de sanciones y socava la confianza en el sector.


Diferencia entre security tokens y governance / utility

CriterioUtilityGovernanceSecurity
Objetivo principalUso del servicioGobernanza del protocoloObtener beneficio
Rol económicoConsumoParticipación en la gobernanzaInversión
Estatus regulatorioNormalmente no reguladoNormalmente no reguladoSujeto a regulación financiera
Expectativa de rentabilidadNoNo

Breve conclusión

Los security tokens son activos digitales de inversión sujetos a la regulación del mercado de valores.

En la criptoeconomía existen en dos formas:

  • como instrumentos financieros tradicionales tokenizados,
  • y como tokens de proyectos reconocidos como security por su esencia económica.

El criterio clave para identificarlos es la expectativa de ganancia y la dependencia de esa ganancia respecto a los esfuerzos de un tercero, y no el nombre formal del token.

Comprender la frontera entre utility, governance y security tokens es fundamental para evaluar correctamente los riesgos, las consecuencias jurídicas y la lógica económica de los proyectos cripto.